Me mudo a un hospedaje privado

Wow! Estamos en 2022 y este blog lleva existiendo desde 2009, es decir, 13 años ya. Siempre me ha gustado escribir y compartir en algunas situaciones de mi vida. Primero, porque es bueno para la salud mental el poder tener un medio de catarsis. Segundo porque puede servirle a alguien más sin tener que pasar por lo que yo ya pasé. Tercero porque me gusta escribir.

Me alegro de poder contar todavía con este espacio. Ya no soy el mismo de hace 13 años ni física, ni mental ni emocionalmente. No sólo el tiempo ha contribuido a los numerosos cambios que he experimentado; simplemente estos 3 años de pandemia con el COVID, han transformado la vida de todo el planeta. Una situación que sirvió de catalizador para muchos eventos y que detuvo otros. Afortunadamente aquí sigo con mi familia y amistades y con muchas reflexiones y crecimiento que quiero compartir.

Sin embargo, es hora de hacerlo desde mi propio servidor para poder colocar y escribir de lo que me venga en gana. Sin tener que preocuparme de cumplir ciertas reglas o ser políticamente correcto. Quiero también tener el control absoluto de lo que hago porque me di cuenta que aparecían anuncios y yo no sabía ni porqué. Obviamente, con el tiempo entendí que así era en las cuentas gratuitas.

La dirección principal no cambia, seguirá siendo rodrigoathie.com pero al acceder al contenido, este se irá a una página dentro de rodrigoathie.com y no dentro de wordpress.com. Dejaré el resto del año este espacio dentro de WordPress en lo que voy agarrando el hilo por el otro lado que es wordpress.org en mi propio hospedaje y control.

Al mirar hacia atrás, veo con nostalgia la persona que era y la vida que tenía… desperdicié mucho tiempo y este blog es el mismo reflejo de eso que dejé de hacer y que no debí de parar nunca. Tengo 55 seguidores y otro tanto de suscriptores. No es mucho, pero igual que en las redes sociales, específicamente en Twitter, prefiero que me lean 3 o 4 personas y que pueda interactuar y enriquecernos mutuamente, que contar con decenas o centenas que nunca te leen y con quienes nunca interactúo.

Gracias a ti que has llegado hasta aquí, porque aunque uno no lo vea ni sea evidente de ninguna manera, lo que uno hace, no sólo aquí en internet , sino en la vida, trasciende y tiene influencia en internet y en el Universo.

Bienvenida esta nueva etapa y ojalá pueda influenciar a muchos para bien.

Uno de esos días

Esta semana he estado con cantidad de cosas en la cabeza. Quisiera tomar el coche y manejar a los límites del D.F. con Cuernavaca. Un área en despoblado donde hay bosque que todavía es verde y sólo se escuchan los perros ladrando de la gente que siembra por ahí cerca o de repente pasa uno que otro coche. Ahí, sentarme en el pasto con libreta en mano y escribir como antaño «a mano» Aunque ahora me duele la mano cuando escribo con bolígrafo. Será que me he desacostumbrado tanto? Seguramente sí.

Tengo en la cabeza un recuerdo que es tan bello y emotivo que a veces dudo si en verdad lo viví. Hay un testigo, un testigo que es mudo. Sin embargo puedes leer de él y siempre me acompañaba cuando estaba de viaje: una libreta llena de pensamientos.

El recuerdo es de mi segundo viaje a Alemania. Me senté a los pies de un partenón a unos kilómetros de la ciudad de Regensburg en Alemania, el Walhalla. Ahí, me encontraba en un atardecer con el monumento a mis espaldas y frente a mi el río Danubio. No me preocupaba la hora porque traía un coche prestado del proveedor que fui a ver, así que me quedé ahí prácticamente hasta que me corrieron.

Ese viaje lo tengo completamente reseñado, cada pensamiento, lugar, camino, comida y sonrisa con la que me topaba está registrado en esa libretita. Era una bitácora que sólo faltaba pasarla en electrónico y publicarla en Web para que se volviera blog. Todavía no contaba con una cámara digital decente, pero tengo fotos tomadas con una 35mm Kodak que, junto con la libreta, me acompañaba siempre.

Uno de esos días son los que me hacen sentir vivo y que he sido afortunado al poder vivirlos durante mis años 20s, antes de esos años tal vez no les hubiera puesto tanta atención, a los 30s tengo más en la cabeza la preocupación del dinero y hacer algo para el futuro. Llegaron cuando tenían que llegar.

Hoy viviré con esa intensidad y desapego que tenía en mis 20s, hoy me seguiré maravillando de un atardecer aunque éste se encuentre detrás de una nata de smog, hoy es uno de esos días.

Abur

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