Me mudo a un hospedaje privado

Wow! Estamos en 2022 y este blog lleva existiendo desde 2009, es decir, 13 años ya. Siempre me ha gustado escribir y compartir en algunas situaciones de mi vida. Primero, porque es bueno para la salud mental el poder tener un medio de catarsis. Segundo porque puede servirle a alguien más sin tener que pasar por lo que yo ya pasé. Tercero porque me gusta escribir.

Me alegro de poder contar todavía con este espacio. Ya no soy el mismo de hace 13 años ni física, ni mental ni emocionalmente. No sólo el tiempo ha contribuido a los numerosos cambios que he experimentado; simplemente estos 3 años de pandemia con el COVID, han transformado la vida de todo el planeta. Una situación que sirvió de catalizador para muchos eventos y que detuvo otros. Afortunadamente aquí sigo con mi familia y amistades y con muchas reflexiones y crecimiento que quiero compartir.

Sin embargo, es hora de hacerlo desde mi propio servidor para poder colocar y escribir de lo que me venga en gana. Sin tener que preocuparme de cumplir ciertas reglas o ser políticamente correcto. Quiero también tener el control absoluto de lo que hago porque me di cuenta que aparecían anuncios y yo no sabía ni porqué. Obviamente, con el tiempo entendí que así era en las cuentas gratuitas.

La dirección principal no cambia, seguirá siendo rodrigoathie.com pero al acceder al contenido, este se irá a una página dentro de rodrigoathie.com y no dentro de wordpress.com. Dejaré el resto del año este espacio dentro de WordPress en lo que voy agarrando el hilo por el otro lado que es wordpress.org en mi propio hospedaje y control.

Al mirar hacia atrás, veo con nostalgia la persona que era y la vida que tenía… desperdicié mucho tiempo y este blog es el mismo reflejo de eso que dejé de hacer y que no debí de parar nunca. Tengo 55 seguidores y otro tanto de suscriptores. No es mucho, pero igual que en las redes sociales, específicamente en Twitter, prefiero que me lean 3 o 4 personas y que pueda interactuar y enriquecernos mutuamente, que contar con decenas o centenas que nunca te leen y con quienes nunca interactúo.

Gracias a ti que has llegado hasta aquí, porque aunque uno no lo vea ni sea evidente de ninguna manera, lo que uno hace, no sólo aquí en internet , sino en la vida, trasciende y tiene influencia en internet y en el Universo.

Bienvenida esta nueva etapa y ojalá pueda influenciar a muchos para bien.

La conspiración de los empleados de salchichonería.

¿A cuántos nos ha pasado que compramos algún producto de salchichonería en nuestro supermercado favorito y al llegar a casa, nos encontramos con una sorpresa, muchas veces desagradable, acerca de lo que pedimos? Por ejemplo, un simple jamón de pechuga de pavo natural en rebanadas delgadas, se transforma en un mazacote de trozos de carne de distintos grosores y texturas que van desde el centro del paquete de jamón, hasta las orillas. Parece que les hicieron un nudo al empaquetar el trozo y se quedó permanentemente marcado en la carne. ¡¡No mamen!!!

He intentado romper la maldición yendo a distintos supermercados en distintos lugares. He usado distintas maneras de hacer mi solicitud: desde hiper amable, que implica usar diminutivos indiscriminadamente:

– Hola. Muy buenos días. ¿Sería tan amable de darme medio kilito de jamoncito de pechuguita de pavo natural  marca XXXXX (coloque aquí la que más le agrade) por favor? Si no es mucha molestia, rebanadas delgaditas por favor. Como si fuera para bebé si fuera usted tan amable.

Y te responden:

– No quiere pechuga salteada YYYYY la tenemos en oferta.

Ah porque ahora son «embajadores» de marca y a huevo te quieren vender algo de la marca que llevan bordada en la cofia o en la batita que les dan. Vamos, eso lo entiendo. Tal vez les den comisión por ventas. Pero si les estoy indicando la marca XXXXX explícitamente, ¿Qué chingados me tienen que llevar la contraria? Ni siquiera la venden bien. Podrían estar preparados con una rebanada de cada producto que quieren vender y realizar el approach de una manera más asertiva.

– ¿Gusta probar este producto que tenemos en oferta? Si le gusta llévese 100 gramos a casa y para la próxima ya sabe que somos una alternativa a XXXXX.

También he llegado con maneras mierderas sin rayar en lo grosero, onda bossy como para que me obedezcan y cumplan mi petición:

– ¡Hey! Quiero medio kilo de perchuga de pavo natural XXXXX. Y te voy a pedir que sean rebanadas delgadas y simétricas porque te juro que regreso, me quejo y devuelvo el jamón si llego a mi casa y no lo encuentro como lo pedí. Sin ofender. Gracias.

¡Carajo! Mismo resultado.

No siempre es el mazacote de carne. A veces parece que todo está bien y que por fin obtuviste lo que pediste, pero no. «Puras habas» – diría mi mamá – Al llegar a las rebanadas de en medio, te encuentras con un pedazo de plástico del empaque o una rebanada pellejuda o grasienta o la «malaondez» que te dejó el que te atendió materializada en rebanadas que, simplemente, no saben igual que las otras. ¡No mamen! ¿Qué pedo? ¿Porqué es tan dificil?

En una muestra de 30 visitas de hasta 5 tiendas y departamentos de salchichonería con pedidos de 4 productos distintos, sólo 12 veces recibí lo que pedí, ni más ni menos. Sólo el 40% de las veces obtienes el servicio y producto que esperas. Es una pésima estadística para un auditoría de control de calidad. Pero no hay alguien que te pregunte acerca de las carnes frías que compras.

– ¿Hola qué tal? Disculpe la pregunta. Cuando consume su producto ¿es lo que había solicitado? ¿Ha cubierto sus expectativas el dependiente que lo atendió?

Ni madres. A nadie le importa, más que a ti, lo que recibes de ese departamento. Curiosamente, está como en el limbo de las tiendas. O hasta atrás escondido en una esquinita y que tengas que recorrer la tienda hasta encontrarla. O en una isla estratégicamente ubicada para que la encuentres a huevo y no se te ocurra llegar a tu casa sin un producto de salchichinería. O sea, como que es parte y como que no.

No sólo es el jamón de pavo. Tambien pasa con jamón serrano e ibérico, salami, jamón gourmet (ese que tiene madre y media en la orilla y que lo hacen ligeramente más rico que el estándar), jamón de pierna de cer

Pechuga

do, en fin. Con cualquier carne que pida en esa mentada área de salchichonería de casi cualquier tienda.

Por esto me pregunto. ¿Habrá una conspiración en la que les han instruído para que el cliente nunca esté satsifecho con sus carnes? ¿Alguien llevará la estadística de cuántos «asociados», «dependientes», «empleados», «ejecutivos de venta al menudeo», «intermediarios de las carnes frías y el consumidor», «embajadores de marca», «técnicos rebanadores salchichoneros» se suicidan al año?

¿Será como los dentistas? Dice la leyenda que tienen el índice más alto de suicidios entre las profesiones. A mi me parece una mamada. Digo, no me late estar oliendo el aliento putrefacto y la halitosis de mis clientes para poder hacer mi trabajo. Pero eso a suicidarme porque me dedico a la dentadura, ya está cabrón.

¿Será que estos seres no son felices y el estar en la isla de la salchichonería necesitan librar su miseria haciendo mal su trabajo?

Son muchas cuestiones… sin respuesta.

Pero llegará el día en que pida jamón de pechuga de pavo natural Zwan en rebanadas delgadas y que estando en casa me encuentre precisamente con eso: rebanadas delgadas de pechuga de pavo natural zwan perfectamente acomodadas. Envueltas cuidadosamente por alguien que sabe lo importante que es hacer cada actividad de su vida, lo mejor posible. No sólo por gusto o profesionalismo, sino porque se crea el hábito de hacer siempre las cosas bien y lo mejor posible.

El proveer de carnes frías adecuadamente a tu cliente te puede hacer mejor persona.

L A.S. H.S.

La ilusión-desilusión de los reyes magos

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Se dice que hoy llegan los «reyes» en la noche a dejar regalos a los niños en México… Para no variar y siguiendo con la misantropía en mi vida no estoy de acuerdo que existan esas cosas. Hay gente que me dice que es para que los niños tengan la ilusión. ¿La ilusión de qué? ¿De que existen seres sobrenaturales que tienen el poder de llevar juguetes a millones de niños pero no les sirve para detener guerras, crimen y un cúmulo de cosas malas en el planeta? Aparte son pendejos porque a niños que son bullies, malcriados, groseros y patanes les traen los juguetes que les piden y a los que son educados, nobles y bien portados les traen de todo menos lo que pidieron… ¡Qué mamada!

Eso de la «ilusión» fue una idea sembrada por la propaganda que se alimenta de la derrama económica que los desesperados padres provocan al sentirse obligados a regalarle algo a sus hijos porque si no, cuando lleguen al otro día a la escuela y les pregunten,»¿Qué les trajeron los reyes?» no se sientan mal por quedarse atrás.

En fin… a veces un padre en las familias es cuerdo, revolucionario y quiere educar a sus hijos con criterio, diciéndoles la verdad siempre y dejándose de mamadas que no sirven más que para engrosar los bolsillos de los fabricantes de juguetes, tiendas departamentales y todos los eslabones de la cadena económica de la franquicia de los «Reyes» y para desilusionar y decepcionar terriblemente al niño cuando descubre que todos estos años le han mentido, se han burlado de su inocencia y le han estado viendo la cara y tomándole fotos para que quede registro de la ilusión de su «ilusión» al abrir los regalos pensando que un trío de magos sobrenaturales e ineptos les trajeron de todo menos lo que pidió. 

Lo malo es, que cuando un padre tiene cordura a veces el otro padre es borrego, o no tiene criterio o de plano es pendejo como para razonar e imaginar a su hijo viviendo en la verdad y estando por encima de sus compañeritos llenos de «ilusión» y echa a la basura el esfuerzo del otro padre. Solución: decirle a su hijo a escondidas del otro la neta y dejar que el otro padre que es pendejo, sea el engañado y al que le vean la cara haciéndole creer que el niño en cuestión se traga la fábula pueril e inverosímil del gordo inmortal ridículamente vestido de rojo y los dichosos reyes.

Menos mal que todo en esta vida tiene solución 🙂

Aprovecho para agradecer a mis padres la «ilusión» que me vendieron por unos 6 años, fuera de aquella vez que recuerdo con tristeza un 6 de enero. Abriendo mis regalos, les debí de haber dado la más triste sorpresa en esas fechas: salí corriendo de mi habitación a buscar en las medias que mi mamá había confeccionado especialmente para los días de reyes. En ellas depositarían mis regalos que, según dice la leyenda (qué nadie te puede decir de dónde chingados sale la dichosa leyenda), los regalos que te traen dependen de cómo te hayas portado en el año – es decir, no sólo te juzga el obeso mórbido de rojo, también estos 3 cabrones montados en bestias tienen el atrevimiento de juzgar tu comportamiento sin importar las circunstancias individuales de cada quién –

En fin… llegué a las medias y mi cara debe haber sido lo último que esperaban mis padres… pobres. Ahora que lo recuerdo tengo ganas de abrazarlos y de darles las gracias por el esfuerzo. Pero de chiquito pues ni modo, eres toda sinceridad. Yo había pedido las figuras de acción de Star Wars, ya fueran Han Solo, Luke Skywalker, Bobba Fett, R2 D2 o C3 PO.  Cuando vi la caja larga envuelta juré que había recibido, al menos cuatro. Pero oh desilusión: aparecieron 4 figuritas de una marca imitación playmobil de aquellos recién inaugurados 80s: Exin, que nada tenían que ver con la de Star Wars que era Lily Ledi.

Eran como robots alienígenas de un plástico de no tan buen ver (se le notaban las rebabas del ensamblado a los lados) en una cajita mediocremente impresa que semejaba aquellas en las que venían los «monitos» de Star Wars.

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Lloré desconsoladamente y debí haber dicho algo onda «Pinches reyes magos hijos de la chingada. Me porté bien y me trajeron esto.» sólo que no recuerdo exactamente qué dije pero seguro quise decir eso.

Mis papás preocupados me preguntaban si no era lo que yo había pedido. Entonces les expliqué con lujo de detalles lo que yo esperaba y como, lo que había recibido era una mentada de madre para mí…

Ya me imagino a mis padres como locos buscando los caprichos del escuincle, para que al final del día, no hubiera sido lo que él esperaba 😦 Qué distinto hubiera sido si yo hubiera sabido la verdad sobre los reyes y hubiéramos ido juntos, padres e hijos a comprar los regalos; sin prisas, de paseo familiar, todos contentos. Pero el «hubiera» no existe y fue lo que fue. Creo que el siguiente año supe la verdad y así mis padres dejarían de sufrir cada año en la compra de regalos.

Para acabarla de chingar recuerdo que a mis compañeros en la escuela les decía:

– «Si no crees en ellos no te van a traer regalos.»

– «Es que tú te portas mal y como no te van a traer nada, por eso dices que no existen.»

Ahí estaba yo haciendo el ridículo cuando había niños que ya sabían que todo era un vil teatro maquinado para conservar la «ilusión» de ilusos como yo 😦

Padres: no cometan el error borrego de seguir tradiciones estúpidas y sin sentido. Mejor digan la verdad a sus hijos y disfruten estas fiestas búrlandose de los que sí conservan la ilusión y literalmente, creen en Santa Claus.

Abur.

El último del año…

2014Último día del año y aquí me encuentro frente a la computadora descargando palabras. Este año estuvo lleno de sorpresas. Podría decir que algunas no fueron agradables. Sin embargo, sigo pensando que todo es positivo en esta vida. Todo sucede para que seamos mejores y para que pasemos al siguiente nivel. Sí, sí, sí… ya sé que es cliché y suena horriblemente trillado el «todo pasa por algo.»

Yo prefiero «el Universo es sabio y acomoda las cosas para lo mejor» así que, aunque algunas sorpresas dolieron o parecieron en su momento de lo peor, sé que sucederá siempre lo mejor. Por otro lado, las sorpresas que de entrada fueron agradables han enriquecido enormemente mi existencia. 

Está por comenzar un nuevo año y es natural que en momentos me quede observando al horizonte con la mirada perdida, sin expresión en la cara. Son momentos de reflexión que me gustaría tener más seguido. Una amiga Zen me diría que esos momentos deberían suceder diario y varias veces; eso es la meditación. Concuerdo perfectamente con ella. Necesito esos momentos para saber en dónde me encuentro física, mental y emocionalmente y así poder dar el siguiente paso con un poco de certidumbre del lugar a donde quiero llegar. Es relativo porque no tenemos certidumbre más que de que vamos a morir, pero ayuda a la planeación a corto plazo.

De esas reflexiones me doy cuenta que TODO – con mayúsculas, subrayado y negrita – tiene un efecto. Toda acción tiene una reacción. Nada pasa desapercibido. Todo lo que hacemos tiene un efecto. No estoy seguro sobre eso de la causa, pero el efecto sí. Si hago algo estando solo, no pasa desapercibido para el Universo, tiene también su efecto y si involucra a otra persona indirectamente, con más razón, aunque nadie me vea. 

Ahora estoy convencido que esto sucede también a nivel mental. No sé en qué medida pero sucede. La mente es una herramienta poderosísima y que la mayoría del tiempo está ahí jodiendo junto con el ego. Cuando pienso algo se refleja en mi cara. Esa expresión tiene una reacción. 

Por ejemplo, puedo estar desnudando con la mente a la mujer que está haciendo fila frente a mi. Podría pensar que no pasa nada, al fin y al cabo sucede en mi mente. Pero si alguien me filma sin que me dé cuenta, me daría cuenta que mi cara revelaría que por mi mente pasa algo agradable – para mí – y por la dirección a la que apuntan mis ojos tiene que ver con las nalgas de la mujer delante de mí. A menos que uno piense como si fuera una estatua o un cyborg sin expresiones pues tal vez se queda en la mente, pero ese pensamiento se puede recordar, puede predisponer a una acción o a no actuar. Al final, SÍ sucede algo con sólo pensarlo. 

No creo que en esas mamadas de «El Secreto» de que ya con pensarlo y programarme y decretar puedo hacer que las cosas sucedan. Se necesita más que eso, se necesita voluntad, entusiasmo, pasión y tal vez más dependiendo de cada persona. Pero si creo que en la mente uno puede crear monstruos que se materializan cuando ejercemos acciones o cuando dejamos de hacer algo.

Este choro-reflexión viene porque este año que está empezando ya me he resuelto a hacer lo mejor que pueda de mi vida. He desperdiciado mi tiempo y el de otras personas 😦 haciendo cosas que no quiero hacer, llevando a cabo actividades por guardar las apariencias y estupideces sociales por el estilo. A veces me encapricho y me enterco y me quejo de las personas, de los lugares, de las situaciones y me olvido que el único que puede hacer algo soy yo y ha llegado el momento de tomar acción.

Navidad… año nuevo… reuniones familiares… etc. no me gustan esas fechas y eventos porque me las paso mal. Por fuera puedo parecer que estoy estable; incluso que me la estoy pasando bien, pero ¿a quién engaño? Yo preferiría quedarme en casa a ver una película o terminar de leer el cúmulo de libros y artículos que tengo guardados para cuando «haya tiempo», cenar normal pero rico y dormirme a las 10 de la noche sin tener que haber salido de casa. Mejor me reúno después de las fechas con la gente querida evitando borrachos nocturnos, desvelos y todos los problemas que conllevan las reuniones de estas «festividades». 

Navidad no tuvo nada de extraordinario pero me doy cuenta que yo fui el culpable. No por haber aceptado ir o no ir con tal o cual familiar, sino porque yo decidí pasarla mal, sufrir por dentro, pensar estar en otro lugar en vez de ahí. Qué distinto hubiera sido si hubiera decidido pasarla bien. Simplemente aceptando que estaba en ese lugar y que quería pasarla bien. 

Experimenté en una comida que hubo y para mi sorpresa me la pasé muy bien. Estaban todos los elementos molestos de siempre y sin embargo, al salir de la comida sentí una calidez del anfitrión que, además, se preocupó porque estuviera a gusto. ¡Wow!

Año nuevo no pinta mejor que navidad, de hecho, pinta de la reverenda y absoluta verga. Pero esta vez he decidido pasarla bien y no tiene que ver con emborracharme o sacar temas polémicos y hacer caca a los que traten de imponer su forma de pensar con argumentos débiles o estúpidos acerca de esos temas. Se trata de sonreír genuinamente, de sentirme bien porque quiero. Porque estoy vivo, con salud, con padres amorosos con seres cercanos que me enriquecen y otros que sirven para forjar mi carácter y tal vez para poder guiarlos de alguna forma con el ejemplo. Ya lo hice apenas en esa comida. ¿Por qué no hacerlo también para esta noche?

Regresando a la reflexión inicial acerca de que TODO tiene un efecto. Entonces mi actitud y pensamiento respecto a una situación non grata debe acomodar el universo para que la gente se sienta también bien. – Lo comprobé con el anfitrión de la comida – Es muy evidente cuando hay molestias. Nos ponemos de jeta y eso provoca la jeta de los demás. Los más inteligentes y versados emocionalmente te ignoran y siguen en su mood. Los sopes que estamos aprendiendo a vivir en este planeta nos enganchamos y creamos un ambiente tenso. Así que esta noche, igual que dice la canción de los Hombres G, voy a pasármela bien. Y no sólo esta noche, quiero que 2014 sea así. Va a ser una tarea difícil dado el pinche carácter que me cargo, pero será un experimento interesante y ya estaré desahogando la experiencia por aquí.

Alguna vez escribí cómo, sin darme cuenta, he influenciado para bien o para mal, en terceros. He creado monstruos que dejo regados por todos lados. Yo evoluciono en mis actitudes y emociones, pero con el mal ejemplo dejo a personas actuando de la misma forma monstruosa en la que yo me comportaba y he ahí el efecto de esas acciones. Me impresiona mucho cada vez que identifico una actitud negativa que yo tenía en alguien más. Y se evidencia porque no la tenía. Mi forma de ser a veces puede ser contagiosa y me preocupa que no sea mi mejor forma. Me preocupa porque la reacción natural será el que obtenga lo mismo de vuelta.

No quiero dejar basura a mi paso como herencia en el Universo. Quiero dejar algo bueno en cada lugar o momento que pueda. Se me olvidará seguramente, pero si se vuelve hábito lo estaré haciendo en automático y tengo la esperanza que influencie a aquellos monstruitos que he creado y que evolucionen en algo mejor. 

Desde que salí de casa he regalado sonrisas genuinas y paciencia por donde he ido. Y lo único que he recibido de vuelta es lo mismo. Estoy contento… un tanto nostálgico porque extraño y extraño mucho mientras escucho la canción de Rihanna. Pero sé que el Universo regresará el equilibrio y las acciones positivas tendrán reacciones positivas. Cada día es una aventura, es un nuevo episodio en la serie de nuestra propia vida y lo bello de cada episodio es, que sin importar el guión y las escenas que nos ponga la vida, nosotros decidimos cómo vamos a actuar y cómo queremos que sea. No sabemos el final, nadie lo sabe, pero yo sé que quiero que cada episodio sea entretenido, intenso, enriquecedor y que además trascienda para que mí mundo y el mundo en general sea mejor. 

Gracias a los que llegaron hasta acá en la lectura…

Que 2014 sea una oportunidad de dar «reset» en nuestra vida y que seamos lo que queremos ser. 

 

Historias de gimnasio S03-2 (conversaciones de vestidores)

Lockers

Ya voy para cuatro meses de estar yendo constantemente al gimnasio. Efectivamente me siento más fuerte, tengo mejor condición y todo lo que ya había escrito en Historias de gimnasio S03-1. Sin embargo, he bajado ligeramente de medida de cintura, pierna y demás. Leyendo otro blog acerca de una corredora de nombre Araiz, me doy cuenta que, aunque el ejercicio ayuda mucho, es sólo una parte de todo el proceso de bienestar y salud. Lo que necesito también es llevar una dieta o más bien, cuidar lo que como. Le he dicho adiós ya a refrescos, postres, cerveza y bebidas alcohólicas en general. No para siempre porque, en el caso de las bebidas alcohólicas, tengo gusto por el vino, whiskey y ron. La cerveza, gracias a una dermatitis quedó a un lado hasta nuevo aviso 😦 a ver qué tal me va.

Referente al tema de esta entrada: «conversaciones de vestidores» voy a explayarme.

Obviamente desconozco las conversaciones en los vestidores de mujeres, en los de hombres creo que son muy estándar en cualquier vestidor de centros deportivos. Los he escuchado varias veces y a veces me espero un poco para disfrutar lo que dicen y para comprobar lo constante que estas conversaciones pueden ser.

El Saludo

Este generalmente es el trillado «¿Ya estuvo?» o simplemente un «¿Ya?»

¿Pues que no es evidente? Si estás todo sudado jadeando y estás en el vestidor con tu maleta generalmente ya terminaste. A menos que hayas entrado a ver tu teléfono o a pasar al baño porque los de afuera están llenos. Si no estás sudado y estás hasta peinadito, pues no, no estuvo y es obvio que está llegando el sujeto al que es dirigido el saludo.

Otros son «¡Qué milagro!«, «¡Ya era hora cabrón!«, «¿Qué te pico?»

Estos saludos emanan de esas entidades que porque van varias veces a la semana – sea a hacer ejercicio o hacerse tontos socializando y no haciendo ejercicio – creen que todos los que van menos veces, necesitan ser objeto del burlón saludo. Da risa el ver que el saludo lo contestan, casi siempre, de manera emocional defendiendo su posición de por qué no han ido tantas veces como la entidad que les pica el amor propio.

Otros que vale la pena mencionar es: el saludo que quieras seguido de la palabra «Champ» o «Campeón»

¿Qué onda campeón?, Hey chaaaamp, Campeón ¿cómo estás?, ¿Qué? ¿Ya estuvo campeón?

¿Se sentirán todos entrenadores, o coaches o sólo están sacando su reprimida paternidad con sus compañeros de vestidor? Personalmente no me gusta cuando me salen con esos sustantivos que les dan una impresión de falsa seguridad a quienes lo dicen… viejo, amigo, compadre, padrino, brother, champ, campeón… a menos que venga de un niño, amigo, compadre, ahijado, hermano o muy buen amigo respectivamente. Pero me da risa cuando llega alguien y saluda refiriéndose a su  «campeón» Como si el gimnasio fuera el lugar donde pueden usarlo sin verse mal. 😉

El tema de conversación

Este podría ser muy variado, pero los temas predominantes son:

El fútbol  ya sea el partido que acaba de ocurrir, el que va a ser o en su defecto, cuando los protagonistas de la conversación juegan en algún equipo. La conversación o va dirigida a ridiculizar al equipo que pierde o que a la siguiente le van a ganar al equipo que gana.

«¡No mames güey! que madriza le pusimos al otro equipo» y pusimos en negrita porque la gente platica como si ellos hubieran estado en la cancha partiéndose la crisma jugando.

«¿Cómo viste el pavitos, felinos? El arbitraje fue una porquería.» Curiosamente casi nunca escucho que alguien habla calmo al referirse al fútbol. Sólo perciben injusticias cuando pierden y cuando ganan arrasan con el equipo perdedor en perfecta lid y sin injusticia alguna.

Las mujeres y la pachanga este tema es el clásico de los machos que se quieren sentir más machos; hablando en pelotas frente a sus interlocutores, presumiendo las «viejas» que conocieron y lo pedos que estaban. La conversación tiene un lado activo y otro pasivo. El activo es el que está contando cómo le fue en la pachanga. El pasivo es el que lo escucha y trata, en vano, de ponerse «al nivel» del activo.

– «… Ah sí, yo también he ido.» – «No güey, pero hubieras visto qué viejas y la más buena me estaba sonriendo. Generalmente está equis, pero esta vez estuvo de lujo cabrón.»

– «… a mí también me toco una vez que…» – «Cabrón! pero esta vez nos fuimos de ahí pedísimos y a su casa directito. O sea estuvo de huevos cabrón.»

… y así sigue la conversación… siempre el güey que no fue se perdió de la pachanga de su vida y el que sí fue tuvo la mejor de las suertes.

También salen a la conversación las mujeres que comparten piso mientras estas entidades se ejercitan.

«¿Viste quién estaba ahí? – «Sí la morena que se la pasa una hora corriendo como si la persiguiera un burro en brama. No mames cada vez está más buena.» – «Lástima que yo estaba terminando mi rutina; ahora que me la vuelva a encontrar la voy a abordar.»

El  vestidor es el mejor lugar para desahogar las frustraciones sobre mujeres o para presumir las conquistas, sean o no reales 😛

El trabajo que algunas veces suena como que la persona que habla fuera un magnate. Pocas veces escucho conversaciones normales de trabajo. En el gimnasio hay que sacar el estrés provocado por el trabajo. Y en los vestidores, hay que desahogar lo mucho que costó ganar esos miles de pesos.

«… ya ves ese pedido que estábamos esperando. Fue un problema las aduanas y el transporte, pero vale la pena. ¿Sabes cuánto vamos a sacar de ahí?» – «No sé. ¿Cuánto?» – «Pues unos 700 varos. Ya sabes cómo es el business pero es buena lana a pesar de tanto problema.»

Es curioso se quejan al principio de la conversación y al final justifican todo por las inmensas utilidades que les traerá el negocio.

Otros. Por supuesto que hay otros temas de conversación, pero es costumbre el escuchar uno de esos tres temas después del clásico «¿Ya estuvo?»

Sería curioso poder entrar a un vestidor de mujeres. No sólo para escuchar las conversaciones que se dan ahí, sino también, para echar un vistazo a los cuerpos 😉

Abur.