Posteado por: R@U | enero 16, 2012

Historias de terror… de hotel

Hace una semana tuve a bien viajar a Panamá. Es un país bonito con muchísima inversión y desarrollándose a pasos agigantados. Aunque voy de trabajo, siempre me emociona la idea de salir de la ciudad, además de que es espacio y tiempo para mí – que estando en México luego no puedo tener – para reflexionar sobre “equis” o “ye” o simplemente para pensar tonterías.

La vez pasada que estuve en este país, a pesar de que iba con mis jefes – generalmente cuando van los jefes el viaje es más jet set ;) – no hubo ningún tipo de lujo. El hotel en el que nos quedamos era viejo y con menos comodidades que cualquier motel de paso que se pueda uno encontrar en la Calzada de Tlalpan en la Ciudad de México – la gente que vive por esos lares sabe bien a qué me refiero al escribir “menos comodidades” – La conexión a la red era intermitente y dependía de cuánta gente había en el lobby y en el bar; no tanto porque esa gente se conectara a la red, sino porque con sus cuerpos atenuaban la señal.

En fin, esta vez quise cambiar la experiencia porque es imperativo que tenga conexión a mis correos y a mis carpetas de Dropbox.  En la agencia de viajes de la oficina me enviaron una lista de hoteles y de ahí hice una búsqueda rápida verificando fotos de las instalaciones, ubicación y que tuvieran la bendita conexión a Internet, ya fuera por Ethernet en la habitación o por WiFi. Mi selección fue un hotel que presumía de  tener alberca, una bella vista al océano Atlántico y por supuesto, con WiFi :) Pedí entonces que me reservaran en ese hotel y me dispuse para disfrutar de una estancia feliz como casi todas las que he tenido cuando viajo por trabajo. Bien dice el dicho que la ignorancia es una bendición.

Seleccioné mi asiento en el sitio Web de la aerolínea y como casi nunca documento, pude llegar 1 y media hora antes al aeropuerto a pesar del tránsito tan pesado en la ciudad de México. Ya en el aeropuerto, tuve tiempo de comprar un té en el ya común Starbucks y leer acerca de la nueva Starbucks card :P – ya que consumo tanto de ahí, me pareció buena idea lo de los puntos – Una vez en el avión, el asiento junto a mi no se ocupó y en la ventana se sentó una mujer que no habló en todo el vuelo, me puse los audífonos para poder disfrutar de la película de “Stardust” en el iPad… todo parecía estar en perfecta armonía.

La pesadilla comenzó en el aeropuerto Tocumen de Panamá, llegué a las 8:00 de la noche y se había formado una fila inmensa en la línea de extranjeros para pasar migración. Por otro lado, la firma para residentes y nacionales vacía pero no atendían a ningún extranjero en ella. ¿Qué chingados tienen en la cabeza esas personas? Ya que salí de ahí, llegué al área de aduanas donde se formaron filas reales y virtuales. Éstas últimas, convergían al final en una real haciendo que ambas avanzasen más lento.

Al salir del aeropuerto no había dónde tomar taxi, era el aperre absoluto. Había unas entidades con gafetes cuyo trabajo se suponía que era el acomodar a la gente en el transporte. Sin embargo, no servían de mucho porque tan pronto se acercaba un shuttle o un auto con el letrero de taxi – o sin él porque la mayoría estaban pintados de blanco sin algo que los identificara como taxi – la gente se atiborraba robándoselos unos a los otros. Viniendo de México tal vez podría estar acostumbrado a este tipo de actitudes, pero no era así.

Me di cuenta que en Panamá los taxis son colectivos, es decir, un mismo taxi en el mismo viaje puede llevar a más de un pasajero con distintos destinos. La suerte me sonrió porque un par de mujeres de buen ver estaban abordando una SUV y una de ellas me preguntó “¿Buscas taxi?” – “Sí quiero un taxi” – me apresuré a responder – “Sube aquí con nosotras”. No sé si el cansancio y la desesperanza de no saber qué hacer hicieron que me subiera con ellas sin cuestionarme o el darme cuenta que me habían escogido a mi en lugar de  un señor gordito que iba a abordar con ellas.

El camino tomó cerca de una hora. Platicamos a gusto y en el mismo argot ya que ellas también trabajan en tecnologías de información y viajan continuamente como yo. Además, tenían apariencia agraciada; eran venezolanas.  No me fijé que al lado del asiento del conductor iba sentado otro hombre en silencio y dado que estaba chaparrito no se notaba con la cabecera del asiento; él se bajó en el Crowne Plaza. El hotel se veía muy bien, una entrada elegante con un ser humano disfrazado del clásico  chofer de limosina. Las mujeres descendieron en el Bristol, más pequeño pero igual de elegante. Una de ellas tenía un cuerpo curvilíneo y delgado y al despedirse me guiñó un ojo. Pensé para mi “Ah, ese guiño indica que de aquí en adelante todo va a salir bien”

El chofer me preguntó si estaba seguro de que el “Dos Mares” era mi hotel. Abrí la hoja de reservación que llevaba conmigo aun sabiendo que era el hotel correcto y le confirmé que sí. “Es que el hotel al que va no es de dos o de una estrella, no llega ni siquiera a una de las puntitas” – me respondió  incrédulo. “No creo que esté tan mal porque en las fotos aparecía un restaurante moderno y la alberca tenía la apariencia del Fiesta Inn al que llegué alguna vez en Acapulco en México” – al terminar la frase me di cuenta de lo absurdo de mi argumento y que había tomado una mala decisión respecto al hotel.

El susodicho hotel del terror

La foto que pusieron en el Trip Advisor no mentía, era el mismo hotel pero en persona bajaba de categoría considerablemente. La mujer de la recepción parecía Aunt Jemima pero en cyborg y con toda la actitud de de Roz de la película Monsters, Inc. “Aloha!” – me apresuré a saludar. – Cero expresión en esa cara regordeta y brillosa como charol. “Tengo una reservación a nombre de Rodrigo Athié” – le dije un tanto serio – “Su identificación” – sólo le faltó hacer beep al terminar la frase. Escribió el número de mi pasaporte en la hoja de registro (cuaderno Scribe forma italiana a doble raya) me dio la llave de la habitación y el control remoto de la TV.

Llaves y control remoto

Al tomarlos en mi mano, tuve un flashback a los días en los que iba a Acapulco y me hospedaba en cualquier hotelucho de mala muerte para ir a visitar a una novia que vivía allá. ¡Joder! ¿en qué lugar me habían hospedado?”

Al entrar en la habitación me encontré con una cama matrimonial cuyo colchón era más delgado de lo normal. No estaba muy aguado ni muy duro, ahí no puedo quejarme más que de la apariencia. Estaba vestida con una colcha cuya tela tenía textura como de cubre tapa de WC y tenía un olor peculiar… me recordó a un hotel de paso. Encima, dentro de una bolsa de plástico transparente estaban dos toallas y dos jabones Rosa Venus???

Abrí la bolsa incrédulo y ahí estaban frente a mi dos jabones Rosa Venus originales hechos en México. Suelo viajar con un pequeño kit que incluye jabón líquido (body wash), shampoo, rastrillo para afeitarme, pasta de dientes, mi crema de noche – sí aunque suene ridícilo -, la crema del día con SPF 30, la crema para párpados y el aplicador para eliminar las bolsas de los ojos cuando me desvelo. Precisamente esta vez no metí ni el jabón líquido ni el shampoo… shit happens! Pensé para mis adentros.

Una pequeña ventana con vista al mar y a una esquina del hotel Acapulco – para acabar de tener un flashback completo – y un bañito como de los años 80s pero con un tanque gigante que seguramente desperdicia mucha agua.

Hecho a la idea de no iba a tener las comodidades que generalmente espero cuando viajo, saqué el iPad y me decidí probar la red inalámbrica, puse la clave y entró sin problemas. Probé en el ya conocidísimo Speedtest.net y contaban con decentes 4Mbps. Me acosté boca abajo en la cama y aprovechando que la cama era chaparrita, coloqué el iPad en el suelo para desde ahí navegar.

La habitación sólo estaba iluminada por un foco por lo que no se tenía gran visibilidad y al estar usando el iPad estaba un poco “lampareado” De repente, el suelo parecía que tenía movimiento. “¿Pero qué carajos es esto?” – me levanté casi volando levantando el iPad del suelo y mirando a su alrededor verificando que no se le hubieran subido los bichitos que pululaban por el suelo. Eran diminutos como esas pulguitas que luego tienen las plantas, como la mitad de una cabeza de alfiler. No quise averiguar qué eran, pero parecía que sólo había uno que otro en el suelo. Me quedé observando detenidamente el suelo por algunos minutos para evaluar la magnitud del problema pero sólo apareció otro; no era una plaga.

Cerca de las 2 de la mañana me dio hambre… lo normal hubiera sido pedir room service pero aquí no habría eso. Decidí levantarme y preguntar si había algún bar o restaurante. En el lobby me indicaron que  el hotel “Acapulco” habría las 24hrs, pero que no me recomendaban caminar más lejos… “Gracias” – asentí rápidamente y me dirigí a Acapulco.

No se veía tan mal el restaurante. Era como de los 70s con una barra y las mesas tipo tendero. Un señor de raza negra estaba sentado en la barra y un policía se encontraba sentado en una de las mesas cenando. Me acerqué a la barra y le saludé a la mesera que estaba cercana con un “Buenas noches. ¿Podría prestarme su menú por favor?” – se dignó a mirarme y me extendió su menú. Pinche gente, luego por qué no deja uno propina. Pedí un sandwich de jamón y queso y una coca cola. Más tarde llegó otra mesera quién me entregó el sandwich y también parecía que “amaba” su trabajo tanto como la otra. Esta vez, en vez de engancharme seguí siendo amable y cortés a pesar de su mal genio. Al final sirvió porque cuando le pagué me sonrió – le di propina – y me deseó buenas noches. Parece que la gente no ha de ser muy amable con ellas y al final se dio cuenta que mi intención era tratarla con respeto.

 

Posteado por: R@U | enero 3, 2012

Historias de gimnasio S02-1

Ahh hoy es el segundo día de gimnasio del año. Ayer otro poco y no voy, pero todos esos fracasos de los años pasados sirvieron para empujarme y no dejar de ir. Además me animé pensando “¿Quién demonios va a estar yendo con este frío, el segundo día del año y a estas horas?” Pues creo que los de siempre ya que el gimnasio estaba casi con la misma cantidad de personas de siempre.  Esta va a ser la historia de gimnasio S02-1. La primera fue muy corta L de hecho, sólo fue el preliminar, pero comenzaré ahora con la experiencia.

Las estadísticas…

Los números a esta altura son horribles L pero servirán para registrar el avance y también para apreciar el volumen adiposo acumulado en partes estratégicas de mi anatomía.

- Peso neto encueradín por la mañana    105Kg

- Talla de pantalón (que no apriete)         38

- Talla de camisa (White collar dude)        17 ½ 44

- Largo de… bueno no, ya es demasiada información.

Éste es el máximo peso en el que he estado y para mis 1.74m de altura es sumamente pesado. Nunca he estado delgado, bueno sí :P pero mi constitución es robusta y no es por narcisista pero no me veo mal ;)
Pero bueno, los objetivos son los siguientes:

- Peso 85 Kg de musculín y grasita en pompas y piernas

- Talla de pantalón ni muy muy ni tan tan 33 (sip algunas marcas tienen talla 33)

- Talla de camisa 16 ½ 33 (era la talla que usaba cuando salí de la universidad)

- Lo demás seguro se modifica para bien ;)

Ayer llevé el monitor cardiaco Polar FT 80 super plus que alguna vez comenté aquí. Pero necesito cambiar mi rutina.

Los números registrados on site

- Caminadora: 2.20Km en 20mins (Estoy comenzando poco a poco. ¿Ok?)

- Bicicleta: 9Km, 18mins en resistencia 8 y 12mins en resistencia 6.

- 80 abdominales con peso añadido en silla vertical

- Frecuencia Cardiaca:

  • Zona 1 (de huevita) 19:25mins
  • Zona 2 (quema de grasa) 31:08
  • Zona 3 (cardio) 14:36
  • 807 Kcal quemadas de las cuales 16% fueron grasita
  • Promedio 139 al 76%
  • Máxima 167 al 91%

- Tiempo total del ejercicio: 65mins

- Playlist: Metal… no me gustó.

To do:

- Cambiar la rutina en el Polar.

- Cambiar el playlist por uno de Workout con un poco de todo.

- Llevar mis sandalias porque ayer no me pude bañar porque las olvidé.

Al rato escribiré la aventura del día en el gimnasio ;)

Actualización del 05/Ene

Pues estuvo, no hasta su madre, pero con bastante gente. Éste club “Entrenna” me agrada porque tiene alberca, se encuentra convenientemente cerca de mi casa y porque tiene poco más de un año de haber abierto. Lo que no me agrada es que, una vez que has probado los “Fitness” ya nada es igual:

  1. Hay que pagar 6 pesos por toalla mediana y 3 por la chica
  2. Las regaderas no tienen puerta por lo que todo aquel que le guste el mismo sexo se echa unos tacos de ojo de miedo.
  3. Son más económicos por ende, lo frecuentan más entidades que no quisieras encontrarte, porque en los Fitness también hay, pero no son tantas.
  4. Algunos aparatos no son tan high tech como en los “otros”.
  5. No tiene cuadrilátero de box ni la pared para escalar que encuentras en algunos de los “otros”.

En fin, no es tan crítico. Sin embargo, casi todos los días me encuentro con al menos, 2 entidades que o me hacen reir o me incomodan; tampoco hay medias tintas, me río o los odio. Este día me subí a la caminadora a trotacaminar los reglamentarios – por ahora – 20 minutos. Como había algo de gente, sólo había una libre y la tomé. El ritual es como sigue:
Subo a la caminadora, hago el hand shake del iPhone con los audífonos – son Bluetooth -, selecciono el Playlist, dado que acabo de comenzar, activo el monitor cardiado aka Polar y selecciono el tipo de ejercicio. Finalmente selecciono el programa en la caminadora y me aseguro que el ritmo cardiaco se lea en la misma.

¿Cuánto me puede tomar? 1 minuto, máximo 2. Ah pero fue demasiado para una señora con constitución tipo “Hut” de Star Wars y que, literalmente, sólo le faltaba traer puesto el delantal. Vestía unos pants, no sucios, puercos. Con una playera dos tallas la que debía usar y que dejaba ver tres hileras de lonjasenos – no se sabía cuál era cuál – con trenzas y una cinta, quiero pensar que para el sudor, en la cabeza.

Se acercó a mi y percibí ese aroma a rancio de una persona con problemas hepáticos o con poca higiene bucal. Volteé a verla antes de que dijera palabra alguna alertado por el buqué que emanaba de su humanidad y fue cuando preguntó con desdén:

“¿Qué? ¿La va a usar o va a jugar con su teléfono joven?” – dijo con un tonito como de “viene viene”

Desafortunadamente, el tufo me tomó por sorpresa y sólo alcancé a contestar con un “Disculpe, no le oigo” – y señalé los audífonos. Se dio la vuelta y se dirigió a una caminadora donde una mujer parecía estar terminando su rutina. ¡Joder! ¿Por qué no se reservan el derecho de admisión?” Pero bueno, esa mujer debió haber pagado también para estar ahí pero no deja de ser desagradable. Lo que sí, eso me motivó a caminar un poco más rápido imaginando a ese “Hut” persiguiéndome.

Después de las abdominales y los ejercicios de pierna, ya había olvidado el incidente. Además de que debo reconocer que también asisten unas criaturas que, mentiría si dijera que los ojos no se desvían de repente, excelsos cuerpos esbeltos, bien torneados y además que se ven sanos y fuertes. Espero hoy encontrármelas ya que prefiero ver a “Padmés” que “Jabba the Huts”

Abur

Posteado por: R@U | enero 1, 2012

La primer entrada de 2012

Como ha sido costumbre, es primer día del año y estoy escribiendo la primer entrada del mismo. El 2011 se fue y no lo extrañaré. Por supuesto tuvo sus momentos especiales que tienen su espacio importante en mis recuerdos, pero fue también un año donde estuve cerca de personas que quiero y que no les fue tan bien y personalmente no llevé a cabo prácticamente nada de lo que me propuse.

Hace 7 años no había Twitter. Facebook se percibía complejo – obvio lo decían los usuarios de una cosa rara llamada Hi5 – y pocas personas lo usábamos en México. Si quería compartir algo con el mundo, éste era el medio ideal. Aquí publicaba mis pensamientos, mis fotografías, mis mentadas de madre, etc.

Ahora que Twitter es tan común y que prácticamente toda entidad que usa computadoras tiene su cuenta en Facebook, blogs como éste – que no es tan famoso y por lo mismo visitado por uno que otro despistado o amable lector que me conoce – han perdido el valor con el que contaban antes. Habrá gente que no esté de acuerdo, pero a la mayoría le da flojera leer y dado que Twitter te regala en 140 caracteres el sentir inmediato de alguien pues…

En fin, uno de mis propósitos es compartir mis pensamientos y andanzas aquí. Twitpic está interesante, igual que Yfrog, Flickr y demás servicios para compartir “media” pero aquí se queda en un sólo lugar. Mi blog es completa y absolutamente mío. No tiene nadie que abrir una cuenta, ni ser mi contacto, ni seguirme, ni pedir permisos … nada. Sólo tienen que entrar aquí y listo.

Gradualmente iré revisando lo que he compartido en TwitPic y me lo traeré para acá. No me es tan importante que lo vean diez o veinte personas, con que quedé aquí para la posteridad para la gente que quisiera saber de mi, qué pienso, qué hago y qué les quiero compartir, me doy por servido :)

Finalmente, quiero sugerir algo para este 2012. A varios les dará hueva, otros comulgarán conmigo en esto, no hay medias tintas.

Aprovecha que empieza el año para hacer un inventario de contraseñas. Es atemorizante la cantidad de logins y contraseñas de los lugares donde tenemos cuenta. En mi caso, tengo 266 entonces puede volverse una pesadilla el tratar de mantener o recordar contraseñas diferentes para esto. Por ello, he querido desde hace tiempo compartir estos tips ;)

1. Registra tu información de acceso tan pronto generes una nueva cuenta.

Existen herramientas para administrar contraseñas. Yo uso SplashID desde que tenía la Clié. Si no quieres adquirir una herramienta, una tabla en una hoja de cálculo con cinco columnas (sitio o aplicación, fecha de acceso, usuario, contraseña, clave para recuperar contraseña) sirve perfectamente.

2. Usa nemotecnia para generar contraseñas.

- Escoge una palabra “maestra”, para casos del ejemplo -> “macintosh”

- Intercala números y mayúsculas en la misma palabra -> “M4c1nt05H

- Va a haber lugares que te pidan además, agregar símbolos, entonces agrega en medio y al final algo sencillo, un guión bajo “_”, un ampersand “&” o una diagonal “/” -> “M4c1&nt05H/

- Finalmente agrega las iniciales de la aplicación, cuenta o sitio Web al que pertenece la contraseña. Por ejemplo:

Yahoo -> “M4c1&nt05H/Y

Google -> “M4c1&nt05H/G

Linked In -> “M4c1&nt05H/LI

y así…

Siempre recordarás tu palabra maestra y la forma en que lo generaste dado que no estás usando sólo la memoria, sino que estás razonando tu contraseña: la palabra, con letras y números, caracteres especiales y el lugar a donde pertenece :)

3. Cambia tus contraseñas, por lo menos cada año. Aprovecha que ya empezó el 2012 y así podrás ademas, identificar las cuentas que ya no usas o las que necesitas activar.

4. NUNCA compartas tus contraseñas, ya que si alguien conoce tu palabra “maestra” y el algoritmo a través del cual generas tus contraseñas… bueno, va a tener acceso a todas tus cuentas. Olvídate eso de que “mi pareja y yo no tenemos secretos” Algún día algo  pasará que recordarás este post. Ni tu pareja, ni tus padres, ni tu mejor amig@ deben tener acceso a tus contraseñas. No es porque quieras guardar secretos. Es porque TÚ y SÓLO TÚ puedes hacerte 100% responsable de ellas. No puedes dejar la responsabilidad a terceros.

Que sea entonces un 2012 en el que nos elevemos por encima del ego, lo mundano y lo vanal y que podamos ver el mundo con ojos de amor, comprensión y hermandad.

Abur y gracias por leer.

R@U

Posteado por: R@U | diciembre 31, 2011

2011 in review

The WordPress.com stats helper monkeys prepared a 2011 annual report for this blog.

Here’s an excerpt:

The concert hall at the Syndey Opera House holds 2,700 people. This blog was viewed about 39,000 times in 2011. If it were a concert at Sydney Opera House, it would take about 14 sold-out performances for that many people to see it.

Click here to see the complete report.

Posteado por: R@U | julio 7, 2011

Correo BBVA falso (phishing)

Otro caso mediocre de phishing.

El correo llega con el asunto:

“07/07/11 -Estimado cliente, favor de realizar el proceso de verificacion para evitar una futura perdida de datos.”

Desde la dirección Bancomer.com <notificacionbcom@serviciobancomer.com>

Desde ahí ya podemos sospechar que es un engaño dada la dirección del remitente que hasta eso, se rompieron la cabeza pensando en una dirección de remitente. El remitente real es nobody@tank.rack25.net fácilmente identificable al leer el encabezado del correo. El rastreo de la IP de la fuente nos lleva hasta España, para ser más preciso Madrid. ¿Será que allá está el servicio a cliente de Bancomer México? ;)

El contenido del correo es el siguiente:

 

Puede engañar a más de uno, parece el contenido de un correo válido de Bancomer. Sin embargo, al colocar el cursor sobre la dirección supuesta de www.Bancomer.com que, por cierto, no debería tener el Bancomer en mayúsculas por simple convención de la gente de sistemas , nos encontramos con una dirección que no tiene nada que ver con Bancomer:

http://xxxxxxxxxxxx.mx/hdznava/100023.html que, aunque el dominio es mexicano, se encuentra en Estados Unidos

Lo único que hace esta página es redireccionar a otra en otro dominio que también está en Estados Unidos

 

Si vemos a dónde nos  lleva en la barra de direcciones notaremos que no tiene nada qué ver con Bancomer. Si hacemos clic en cualquiera de las ligas no llevan a ninguna parte. Las ligas están rotas. Ni siquiera se tomaron la molestia de ligar a la página real de Bancomer.

Ya te imaginas que pasa si introduces tu número de tarjeta y tus claves: Le estás facilitando a un delincuente el acceso a tu cuenta.

 

Ya que colocaste todas tus claves, la página se tarda convenientemente un par de minutos en responder, dándole tiempo para revisar tu cuenta y hacer operaciones fraudulentas.

¿Cómo identificar el  phishing?

1. El contar con un antivirus de verdad ayuda mucho. De verdad me refiero a comprar uno no esas versiones “lite” que puedes descargar gratis, porque eso es precisamente lo que vas a obtener: un antivirus gratis con protección gratis. Aunque hasta el mejor antivirus es falible, aquí con todo y mi antivirus pude abrir el sitio y en el correo sólo me dio una advertencia respecto a las imágenes adjuntas.

2. Verificar el remitente de los correos que te llegan de instituciones bancarias o de cuentas tipo PayPal, Amazon, etc. La dirección debe tener sentido bancomer.com, paypal, amazon, etc. Esto es fácilmente truqueable, pero por lo menos es una pista. Si te es posible, revisa el encabezado del correo, ahí te indica exactamente de dónde viene el correo, en este caso, aunque decía que el correo era de notificacionbcom@serviciobancomer.com el remitente real era nobody@tank.rack25.net. 

3. Verificar las ligas dentro del correo. Éstas aunque muestren una dirección en el texto, al colocar el cursor sobre ellas, se muestra el destino real. Deben apuntar a un dominio que te haga sentido o que conozcas ya. Por ejemplo, esta liga dice www.microsoft.com pero si das clic en ella te lleva a Apple ;)

4. Al entrar a un sitio web donde debas introducir tu usuario y contraseña, revisa que la dirección empiece con https y no sólo con http. Esto quiere decir que estás entrando a un sitio que debió verificar su identidad para poder emitir esa “s” en su dirección, además de que toda la información que entra y sale de esa página, se encuentra cifrada, es decir, viaja en clave y no en claro.

5. Usa el sentido común. Todo el conocimiento y antivirus del mundo pueden ser confundidos o inahbilitados, pero tu sentido común ayuda a librarte de situaciones potenciales de robo de información.

Abur

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